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06 January 2008

Organizaciones anticapitalistas de Madrid y alrededores llaman a una asamblea el 26 de Enero para constituir un Frente de Izquierdas


Diversas organizaciones políticas de izquierda de Madrid y alrededores convocamos el 26 de enero de 2008 a una asamblea abierta a tod@s aquell@s individu@s, partidos o colectivos que perciban la necesidad de reorganizar una izquierda combativa y que conecte con las necesidades reales de la población. El acto será un primer paso en la construcción de un Frente de Izquierdas en Madrid, y en el mismo se expondrán y discutirán los trabajos programáticos previos de los convocantes, así como cualquier otra propuesta de todo aquel/lla que acuda.

Desde hace ya demasiado tiempo, la izquierda real en el Estado español arrastra un profundo problema de dispersión de fuerzas, a falta de un referente político unitario que aglutine a todos los sujetos que mantienen posturas críticas de izquierda contra el actual orden político, económico y social. La miríada de pequeñas organizaciones de izquierda que llevamos a cabo nuestra actividad política por todo el Estado, y en concreto en Madrid, en un ambiente de autorreferencia y falta de cooperación, no es sino una muestra de debilidad, fruto a su vez de una derrota histórica.

Tras el espejismo levantado por las masivas movilizaciones contra la Guerra de Irak, durante las cuales, parecía que se podía pensar en un resurgir de las luchas populares en contra de un orden de cosas injusto, nos encontramos a día de hoy, debido a la infame tarea de desmovilización llevada a cabo por el gobierno del PSOE y con el beneplácito de IU, con un panorama preocupante: aplicación de políticas económicas y laborales neoliberales que recrudecen la situación precaria de tod@s l@s trabajador@s; privatización y desregulación de servicios públicos, tan básicos y necesarios como la salud o la educación; persistente discriminación de la mujer en todos los ámbitos y un número creciente de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas cada año; una derecha cada vez más fuerte y prepotente, en especial en Madrid, y que respalda y va de la mano de grupos fascistas de extrema derecha; y, ante todos estos y otros problemas, nos encontramos con una izquierda real dispersa y débil. La necesidad de un resurgir de esa izquierda es, por lo tanto, algo patente y urgente.

Necesitamos una Izquierda que vuelva a colocar en el centro del debate político los derechos de l@s trabajador@s y asuma la representación de sus intereses y necesidades; que entienda el trabajo como un derecho y no como un favor concedido por el político o empresario de turno; que califique y condene como un crimen cada muerte de un/a trabajador/a en el tajo, y señale a los culpables; que abogue por un sindicalismo combativo y asambleario; que luche por la reducción de la jornada laboral y el aumento de los salarios, y contra las condiciones de precariedad, temporalidad, deslocalizaciones, etc.

Queremos una Izquierda que defienda tajantemente y sin el más mínimo rubor los servicios públicos como derechos irrenunciables; que defienda un sistema sanitario, educativo o de transportes netamente público, garantizando así un servicio universal de todos y para todos; que señale la privatización y liberalización de los servicios públicos como el proceso responsable de su devaluación y su perdida de calidad; que diga a las claras que una empresa privada es incapaz, al tener que buscar la rentabilidad, de ofrecer un servicio público universal y de calidad; que rompa con la falacia de que lo privado es más eficaz. Una izquierda que saque a la Iglesia de la escuela pública y para la que la vivienda sea también un derecho de tod@s y no un negocio de un@s poc@s.

Pretendemos una Izquierda que luche activamente y hasta las últimas consecuencias contra la discriminación de la mujer y contra la violencia que, tanto individuos como diversas instituciones, ejercen contra ella; que considere a la mujer como un sujeto activo y no pasivo; que garantice que se cumple la máxima de “a igual trabajo, igual salario”, así como los derechos reproductivos de todas las mujeres; que fomente el reparto de responsabilidades domésticas y combata todo tipo de discurso sexista; que luche también contra la discriminación e invisibilización de todos los colectivos e individuos LGTB.

Necesitamos también una Izquierda que abogue efectivamente por un modelo de desarrollo sustentable; que establezca como prioridades el desarrollo de energías no contaminantes, así como un desarrollo urbano basado en las necesidades de la población, no en la especulación con esas mismas necesidades. Una Izquierda que sea realmente solidaria con los pueblos del mundo que padecen opresión y explotación, y que vaya más allá del mero o­nGismo en la defensa de esa solidaridad, tomando las medidas políticas y los compromisos reales que sean necesarios.

Queremos, por supuesto, una Izquierda antifascista y antirracista; que luche sin vacilación alguna contra las organizaciones y partidos fascistas, abogando por la ilegalización de estas bandas criminales; que alce una enérgica voz de protesta cuando, desde medios de comunicación e instituciones, se equipara a l@s fascistas con l@s jóvenes antirracistas que se manifiestan en su contra; que se oponga a la intoxicación xenófoba que se intenta inocular día tras día entre la población contra el/la inmigrante; que señale al verdadero culpable de la pérdida de derechos laborales y baja de salarios, el neoliberalismo salvaje y quienes lo constituyen, sustentan y justifican.

En definitiva, necesitamos una Izquierda que apueste por una ruptura con la Constitución del año 78 e impulse la apertura de un proceso constituyente por la III República. Sólo mediante esa vía, se podrán realizar la totalidad de estas aspiraciones, pues en el marco constitucional del 78, nacido de las Cortes franquistas, y no de un proceso democrático, y creado al modo y conveniencia de una élite, es imposible decidir sobre el modelo económico, las instituciones públicas, o sobre las formas de participación política.

Es por todo ello que consideramos inaplazable una convocatoria que sirva de encuentro para tod@s los colectivos, partidos e individu@s que compartan esta perspectiva y que comiencen a trabajar en ella, dando pasos concretos en la creación de un Frente de Izquierdas en Madrid. Que nadie confunda esto con la creación de una plataforma electoral; no se pretende tal cosa. La tarea es grande y todos somos necesarios, y el primer paso es aglutinar fuerzas sociales y políticas para sacar adelante un proyecto ilusionante, liberador y, por encima de todo, necesario. Las elecciones de marzo y su resultado son independientes de la construcción de un frente como el que se propone, y esta no ha de verse impedida ni supeditada a aquellas, por lo que la posible presentación de una candidatura de Frente de Izquierdas a dichas elecciones queda completamente descartada de los objetivos de la convocatoria. La marcha del proceso de construcción del frente, así como la lucha en la calle, en los centros de trabajo, en las escuelas, en las Universidades, es lo que determinará qué rumbo tomará el proyecto con respecto a futuros comicios.

Llamamos pues a la participación de todos los sujetos de izquierda en la Asamblea pública que tendrá lugar el 26 de Enero, con el objetivo de poner en común unas bases sólidas sobre las que empezar a desarrollar trabajo político y a tener presencia en aquellos ámbitos en los que cotidianamente se hace cada vez más necesario.

AHORA MÁS QUE NUNCA, LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA ES IMPRESCINDIBLE.

¡¡POR L@S TRABAJADOR@S, POR LOS PUEBLOS, POR UN FRENTE DE IZQUIERDAS!!

Entre otros grupos e individuos, hemos participado en los debates preparatorios para este llamamiento Comunistas 3, PCPE, Colectivo Comunista Pensamiento Crítico, MIA, Centro Social Octubre de Guadalajara, Unión Proletaria, PCE (m-l), Los Verdes CM, ....

Se informará con la suficiente antelación sobre la hora y el lugar de la Asamblea.

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN GUADALAJARA, UN DEBATE NECESARIO
De la 2ª Edición de Renacimiento Comunista.

En la pasada edición de RENACIMIENTO COMUNISTA, hicimos un repaso teórico de las claves fundamentales para entender aspectos generales del sistema capitalista, su evolución y sus perspectivas económicas. Si bien en este número vamos a continuar con el análisis del método filosófico marxista, vamos a reservar un espacio para el análisis de una realidad mucho más cercana, a la que nos enfrentamos las pocas decenas de militantes y activistas de un todavía incipiente movimiento social de esta ciudad, que si bien queda alejado de las prácticas corruptas de la socialdemocracia en su versión liberal (PSOE) o reformista (IU), mantiene todavía una incapacidad táctica y estratégica para pasar de ser un movimiento marginal y reducido para pasar a ser un movimiento social de masas y que verdaderamente ponga en peligro las instituciones políticas y financieras del aparato del Estado.
Sería enormemente cínico, irresponsable y de mala fe responsabilizar a los atomizados y reducidos colectivos guadalajareños del estado de colapso de los movimientos políticos que sobreviven. Hemos soportado todo tipo de críticas de muchos "genuinos revolucionarios" acerca de la receta para la lucha de clases, generalmente revolucionarios de salón u oportunistas socialdemócratas que pasan a reforzar las filas de la burguesía sosteniendo prácticas reaccionarias desde sus puestos de privilegio en las instituciones del Estado Burgués: privatizaciones del sector público, cierres patronales, endurecimiento de las condiciones de trabajo, recortes en los derechos democráticos, etc.
Solamente analizando todos los factores que han influido para llegar al actual estado de atomización y crisis de perspectivas podremos encontrar respuestas a los requerimientos populares de mejoría de las condiciones de vida.
De manera retrospectiva, hemos asistido a numerosos intentos de reorganizar un movimiento anticapitalista que siente unos criterios básicos de lucha contra el modelo económico neoliberal y la lucha por los derechos y libertades básicas. Coordinadoras, Plataformas, organizaciones políticas y juveniles, grupos de autodefensa o intentos de recuperación de un sindicalismo de clase combativo han caído en saco roto o al menos en la actualidad, no tienen un compromiso de continuidad. Y es por lo que todo este conglomerado de siglas no ha supuesto un peligro real para el mantenimiento de las condiciones económicas de las capas privilegiadas de esta provincia. Es más, este aparato de poder se ha visto reforzado en los últimos años: Guadalajara se ha convertido en un paraíso para los constructores y especuladores, que sin apenas oposición popular, han hecho de esta provincia un lugar donde en la actualidad no están asegurados los servicios básicos como son escuelas, bibliotecas, centros sanitarios, servicios sociales u ocio, además de los enormes beneficios económicos obtenidos por la renta inmobiliaria. Sin ir más lejos, este poder se ha consolidado de tal manera que ha devuelto a la alcaldía de Guadalajara a la ultraderecha más genuina: el Partido Popular, que con un discurso que prometía privatizaciones y mano dura ha colocado a Antonio Román, miembro de uno de los clanes familiares históricos de esta provincia, como Alcalde de la capital, dejando en evidencia la debilidad política de un PSOE cada vez más escorado a la derecha y una IU al borde de la desaparición.
Este cambio político evidencia por un lado apatía en los sectores populares, tradicionales votantes de la izquierda institucional, que no se sienten representados por una izquierda política y sindical comprometida públicamente con el capital financiero, y por otro lado la persistencia de una amplia base social de derecha cuasi fascista o fascista fiel y movilizada de manera permanente. Pero ¿qué pasa con la izquierda y los movimientos extraparlamentarios?, ¿qué papel hemos jugado hasta el momento?.
No es fácil contestar a estas preguntas. Los reducidos movimientos anticapitalistas en Guadalajara hemos recibido como herencia una pesada losa reaccionaria y claudicante forjada tras muchos años de cesiones y concesiones a la patronal y a las clases hegemónicas. La reorganización de la izquierda anticapitalista reacciona contra las formas clásicas de organización del movimiento obrero y plantea una separación radical en lo ideológico de las formas socialdemócratas. En Guadalajara, donde esa izquierda institucional forma parte de manera evidente de las elites económicas y colabora con ellas, la reacción ha sido mucho más fuerte y más clara que en otros lugares, hasta el punto de que no ha habido una íntima relación entre las ideas emancipadoras de este heterogéneo movimiento y la ciudadanía en general. Sin embargo también se aprecia de esa misma ciudadanía una total indiferencia frente a graves problemas económicos y estructurales que afectan a las familias trabajadoras, lo cual agrava esa crisis de aislamiento de este movimiento. No existe tampoco una brecha dentro de las organizaciones reformistas que permita hacer de estas un altavoz para reivindicaciones de profundo contenido político. Hoy día queda poco margen en dichas organizaciones para un trabajo de masas, o al menos, no se dan a día de hoy las condiciones para llevarlo a cabo (menos aún lo creemos en el futuro).
Nos enfrentamos a varios factores: una ciudad marcadamente conservadora, donde los estamentos tradicionales del franquismo siguen siendo las fuerzas vivas: Iglesia Católica, Jueces y Fiscales, Policía y Guardia Civil y grandes empresarios urbanísticos. A esto hay que sumarle el control absoluto de los medios de comunicación de masas; administración pública de régimen clientelar y corrupta; omnipresencia de las empresas de trabajo temporal y la consecuente pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores; popularización del mensaje xenófobo y racista; indiferencia social ante las negligencias de los administradores del erario municipal y autonómico y beligerancia social ante los pequeños delitos; cuerpos represivos cada vez más violentos y restrictivos de las libertades públicas.
Quizá exista “miedo” a una excesiva identificación de nuestras reivindicaciones con otras de carácter democrático que sin embargo están a la orden del día en la vida diaria de las familias obreras. Tenemos que reflexionar hasta qué punto es la degradación ideológica del sujeto revolucionario para poder comenzar un proceso de reconstrucción. No le tengamos miedo a esas pequeñas reivindicaciones. A lo que verdaderamente tenemos que enfrentar con prudencia y donde más tenemos que organizar la autodefensa es al carácter represivo que el sistema capitalista está tomando, y más en una ciudad como Guadalajara, donde más control social existe, donde las bandas fascistas o la Policía tienen pasaporte de inmunidad y actúan con un cierto respaldo por parte de la población y con el silencio cómplice de los medios de comunicación.
Comienza a ser conveniente que los movimientos anticapitalistas de esta ciudad vayamos abriendo un proceso amplio de debate sobre cual debe ser la respuesta adecuada al actual modelo productivo que se nos impone.

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